En realidad nadie pierde un cupón. Lo encuentra tres días después de que venció, que viene a ser lo mismo.
ONEWallet tiene dos tipos de recordatorio para exactamente este problema, y cubren mitades distintas: uno vigila el calendario y el otro vigila la puerta.
La cuenta atrás: D-Day
Ponle una fecha de vencimiento a una tarjeta y empieza la cuenta atrás. La tarjeta muestra cuántos días quedan, y la notificación llega antes de que caduque, no después.
Vale la pena ponerla en:
- Cupones y vales — el caso clásico, y el que más duele.
- Cheques regalo — suelen ser a un año vista, justo el tiempo necesario para olvidarlos.
- Entradas de eventos y de cine — la cuenta atrás sirve también de recordatorio de que la fecha se acerca.
- Membresías — un aviso antes de la renovación, no después del cargo.
El empujón: la ubicación
Una fecha solo ayuda si te da por mirar. Un lugar ayuda cuando no estabas pensando en ello en absoluto.
Asocia una ubicación a una tarjeta y ONEWallet puede mostrártela cuando llegas. Desde la versión 3.4.2 puedes buscar por el nombre del lugar en vez de soltar un marcador en un mapa, así que poner la cafetería de tu barrio en tu tarjeta de sellos lleva unos segundos.
Las combinaciones que se ganan el puesto:
- Tarjeta de sellos → la cafetería, para que dejes de perderte el sello que precisamente estás coleccionando.
- Puntos del supermercado → la tienda, en vez de acordarte en la caja.
- Membresía del gimnasio → el gimnasio, aunque de esa también se encarga el widget de la pantalla de inicio.
Un recordatorio solo es útil si llega mientras aún puedes hacer algo al respecto.
Mantenlos lo bastante silenciosos como para fiarte
Los recordatorios pierden su poder en cuanto hay demasiados. Dos reglas los mantienen dignos de leerse:
- Pon fechas de vencimiento solo en tarjetas que realmente vencen. Una tarjeta de socio permanente no necesita cuenta atrás.
- Asigna ubicaciones a las dos o tres tarjetas que de verdad se te olvidan — no a toda la cartera.
El sentido de todo esto
Una tarjeta que no encuentras es malo. Una tarjeta que encuentras demasiado tarde es peor. Los recordatorios son la forma más barata de asegurarte de que ninguna de las dos sea tu problema.


